La semana pasada, me junté con una novia y su hermana, para empezar con los preparativos de la boda (por lo común esa reunión es larga y super divertida) mientras que hablamos de los diferentes proveedores que íbamos a tener, y de los diversos momentos que iba a vivir, no puedo evitar detenerme en el comentario de la hermana….
«Espero que tengas más suerte que yo con el fotógrafo, porque mis fotos no salen de una caja» la novia le hace una humorada, y las dos coinciden con que las fotos no son las mejores….
Yo no sé cómo fue la búsqueda y la elección del fotógrafo, ni que habían hablado en las reuniones previas con él, y eso ya no tiene solución, pero me pareció útil hoy tratar escribir esta nota, para asesorar y poder ayudar a novias a que disfruten de sus fotos de casamiento.
1. Reunirte personalmente con los fotógrafos
Cuando empieces a buscar un fotógrafo, debes ver que te gusten sus fotos, y vos verte haciendo esas fotografías junto a tu pareja, ya que existen diferentes estilos de fotografía, y si bien, nos encantan las fotos alocadas que vemos de un profesional, mi personalidad no van con esas fotos y no me gustan hacer piruetas, por lo que es muy complicado que termine trabajando en mi casamiento.
Una vez que has hecho la lista de los fotógrafos que te gustaron, reúnete personalmente con ellos para una entrevista. Si bien las fotos te tienen que gustar, también tienes que sentirte cómoda con la personalidad del fotógrafo que deseas contratar, y asegúrense de tenerlas con quien va asistir esa noche, no con una persona de ventas que después designará a otra persona, y pídanle que lleve material propio a la reunión, mas allá de la que pueden encontrar en sus páginas sociales, y en la web.
El fotógrafo pasa muchas horas presente en muchos de los momentos donde tu y tu pareja se preparan, y si no hay una conexión y no se sienten cómodos trabajando juntos o no se entienden, no van a soltarse ante él.
La personalidad y su estilo fotográfico coincide con ustedes y la boda que desean?... entonces solo queda que el presupuesto entre en nuestras posibilidades.
2. Busca profesionales de BODAS
Acá el mejor profesor es la experiencia y la trayectoria que pueda tener, los que son especialistas en boda, y con unas cuantas ya realizadas, tienen algo que otros no les van a dar, saben sentir los momentos antes de que pasen, por lo que logran captar las fotos en los momentos exactos…
Que tu amigo, tu primo, o el hermano de tu mejor amiga, sea un genio de la fotografía de moda, no quiere decir que lo será en una boda… porque son dos terrenos muyyy distintos.
3. No ahorres en el fotógrafo
Las fotos son el recuerdo que guardaremos para toda la vida, por eso no les recomiendo que a este proveedor lo elijan basándose únicamente en el precio, prioricen la calidad y la experiencia por sobre el ahorro.
4. Habla con el iluminador de tu boda
¿Te ves con manchas en la cara? ¿O con la cara pálida? Muchas veces las novias ODIAN sus fotos porque se ven así, y es porque nadie habló con el iluminador para evitar algunas luces que combinadas con la cámara, causan ese efecto… Pedile ayuda a tu fotógrafo, así podés hablar con tu iluminador, y pueden trabajar todos en equipo.
5. Evita arrancar muy temprano con los brindis
Si bien es un día festivo, y no podemos evitar que todos deseen brindar con nosotros, no les digo que no lo hagan, si les recomiendo que se mantengan hidratados y que tomen tranquilos y despacio.
Si bien el fotógrafo va a retocar un poco las fotos con Photoshop, este no puede hacer magia, y borrar de ellas nuestra cara cuando delatan algunas copas de más… y convengamos que no es nuestro mejor rostro….
6. El fotógrafo también come
Si bien a eso todos lo sabemos, debemos dejar todo arreglado con el proveedor de catering, cuántos proveedores van a haber trabajado ese día, y en qué momento necesitan comer.
El fotógrafo, por lo general, necesita hacerlo en el mismo momento que comen los novios, y si es posible cerca del salón donde lo están haciendo, ya que él debe seguir atento a lo que pasa en la boda, para poder capturar cualquier cosa que pase. Y ya sabemos que todos trabajamos mejor con el estómago lleno.
